19 marzo 2015

Australia con el pie derecho


Cuando se migra a Australia se puede tener la certeza de que con tiempo todo se acomodará y nuestra vida se insertará definitivamente en la realidad del "país suertudo", con muy alta calidad de vida y uno de los mejores lugares para vivir en el mundo.

Sin embargo, la adaptación a un nuevo país, a una nueva cultura, a una nueva sociedad y a una nueva geografía, todo al mismo tiempo, nunca es fácil. El tiempo que se requiere para esa inserción y qué tan bien nos acomodamos en el nuevo lugar dependen de cuán bien preparados estamos y cuanto conocimiento tenemos respecto de la nueva realidad.



¿Cómo empiezo el trámite de migración?
¿Qué ciudad es mejor para mi familia?
¿Cómo se busca trabajo en Australia?
¿Cuanto dinero necesito para la transición?
¿Cuales son los mejores barrios y escuelas para mi realidad?
¿Quién me ayuda con el curriculum y la entrevista para los estandares australianos?
¿Cómo funciona la salud?
¿Dónde me hospedo cuando llego y como consigo la primera casa?
¿Qué beneficios tengo disponibles inmediatamente y como accedo a ellos?
¿Cuales son las cosas que tengo que evitar a toda costa en el nuevo país?

Como éstas hay cientos de preguntas que nos emanan como borbotones cuando estamos en el proceso migratorio. Conocer la respuesta adecuada a todos ellas determinará que tan rápido y que tan bien ocuparemos nuestro lugar en este magnífico país.

Desde este blog, durante años y por más de mil escritos he intentado sugerir algunas de las respuestas. Por mucho tiempo también he respondido a cientos de emails llenos de dudas y esperanzas. En los últimos tiempos he intentado responder sólo a una porción, ya que me requeriría dedicación completa responder a todos y a todo. Mi nivel de atención actual a la carpeta de entrada de este blog es, como mis circuntancias me obligan, muy baja. Y la realidad es que me siento algo culpable.

Sin embargo, ahora existen servicios que no existían cuando yo necesité todas esas respuestas. En ese sentido, puedo recomendar Real Relocations (www.realrelocations.com.au), un servicio integral de acompañamiento durante la migración, especializado en la comunidad hispana, y gerenciado por gente amiga y de confianza.

REAL RELOCATIONS




17 marzo 2015

Como los australianos dividen la vida


Recientemente tuve acceso a uno de los estudios demógraficos más importantes de Australia. La información es muy vasta, pero me llamó particularmente la atención un detalle en ese cúmulo de información.

Ese detalle se refería a como se caracterizan las etapas de la vida australiana, con la consiguiente interpretación de cuales son los hábitos y comportamientos durante esas etapa (obviamente considerando la media de la información disponible)

También había una comparación del corrimiento durante los años. 

Por ejemplo en 1934 la división era:

- De 0 a 14:   niño
- De 15 a 52: adulto
- De 53 a 63: viejo
- Más de 63:  muerto

Ochenta años después, con datos de 2014, la división es:

- De 0 a 11:   niño
- De 12 a 29: adolescente
- De 30 a 55: adulto
- De 56 a 64: disfruntando el estilo de vida
- De 65 a 74: retirado
- De 75 a 82: viejo
- Más de 82:  muerto

En cuanto a comportamientos, lo que se puede destacar en la lista anterior es:

- Los chicos se quedan viviendo en la casa de los padres, disfrutando del all-inclusive hasta los 30.
- Para los 56 ya se alcanzó una posición laboral muy alta, o la vida laboral ha permitido acumular suficiente riqueza, entonces durante los previos 10 años a la jubilación hay mucho consumo de servicios y articulos de lujo (autos de alta gama, viajes exóticos, joyas, salidas lujosas)
- Durante el retiro hay foco en recorrer el mundo y en activida física.

La nueva división tiene la ventaja, para mi, que me quedan más etapas por delante de las que he consumido...













14 marzo 2015

Testigo de una violación


… golpea y viola repetidamente, quebrando huesos, desgarrando músculos, desfigurando todas las formas y esparciendo sangre por doquier, pero enfermizamente gritando “esto lo hago porque te amo y es lo mejor para vos”, creando la duda en la menesterosa víctima, quien lastimosamente se mantiene especulando acerca ese extraño amor. Desde afuera, a través del ojo de la cerradura, el escenario es pavoroso…


El hecho de que mi camino se separó del camino de Argentina justo antes del comienzo de la más nauseabunda etapa de la Argentina reciente, fue una afortunada casualidad. O quizás no tan causalidad. Una gran parte del proceso decisorio fue el balance de los posibles futuros de uno y de otro lado, erradicando de la ecuación, por supuesto, el perjudicial y típico optimismo respecto de tiempos futuros y manteniéndose muy cerca de evaluaciones objetivas de la realidad. Ese optimismo o esperanza es vital cuando no se tienen opciones, pero confiar que el futuro será mejor sólo porque si, sin ninguna evidencia que lo fundamente, es un factor muy peligroso cuando las opciones existen.

Mi separación física de la Argentina coincide más o menos con el comienzo del período Kirchnerista, ese período que quienes estuvieron a cargo quieren llamar la “Década Ganada”. Si las consecuencias de lo que sucedió en esta década no fueran tan terribles para los argentinos en Argentina presentes y futuros, uno debería descostillarse de risa ante tal ridícula ocurrencia. No debemos caer en la trampa, sin embargo, de rebautizar el período con un antónimo como podría ser la “Década Perdida”. Eso sólo implicaría que no se aprovecharon las extraordinarias condiciones contextuales para hacer progresar el país. El reclamo en ese caso sería incapacidad, dejadez e ignorancia, que en el contexto de lo que realmente pasó sería una situación paradisíaca.  

La correcta denominación del período debería ser la “Década Violada”, en donde la nación ha sido física y psicológicamente ultrajada, a tal punto que la misma víctima es incapaz de percibir el daño que se le ha provocado, ya considerando que la consecutiva aceptación de aberrantes y nauseabundas prácticas es algo normal. El violento gobierno golpea y viola repetidamente, quebrando huesos, desgarrando músculos, desfigurando todas las formas y esparciendo sangre por doquier, pero enfermizamente gritando “esto lo hago porque te amo y es lo mejor para vos”, creando la duda en la menesterosa víctima, quien lastimosamente se mantiene especulando acerca ese extraño amor. Desde afuera, a través del ojo de la cerradura, el escenario es pavoroso.

La deformación profesional de trabajar en estrategia, con el cerebro naturalmente reaccionando siempre primero a crear una visión holística de un futuro ambicionado y la correspondiente secuencia de acciones para alcanzarlo, y con la impresionante ventaja de haber migrado y conocer y manejar más de un conjunto de estándares, la evaluación que puedo hacer del período en cuestión, y del posicionamiento para el futuro, es dramática.

En un país, una empresa, una familia o a nivel personal todo lo que se tiene para prosperar, florecer e intentar ser mejor y feliz se puede clasificar en 3 grupos: nuestros activos (recursos, capital, etc), nuestras capacidades (organización, conocimiento, leyes, productividad, etc) y nuestra cultura (creencias, moral, motivación, valores, filosofía, etc.).  La combinación de estas tres cualidades no era grandiosa en Argentina hace una década, y por eso la decisión de emigrar. Más allá del optimismo, no existía mucha evidencia de que las condiciones estaban dadas para caminar en la dirección de un futuro próspero, o al menos más próspero que en naciones mejor balanceadas. Sin embargo, lo que vino después fue catastrófico.

En una mezcla furiosa de torpeza, ignorancia y corrupción, con la voracidad de una plaga de langostas, los tres pilares del futuro fueron devorados. Los activos desaparecieron. Fondos de jubilación, reservas, valor monetario, mercados internacionales, energía, acceso a bienes internacionales, infraestructura básica,  libertad económica. Todo se fue vertiginosamente. Las capacidades se desvanecieron. Las bases de la república se dinamitaron, el imperio de la ley y la justicia parece una noción propia de la ficción. La educación, base de todo, ha sido ignorada. La productividad, con un porcentaje de empleados públicos record, con una filosofía desarrollada alrededor de la limosna y la prostitución de los defensores del modelo, ha sido deteriorada sin pausa. Finalmente la cultura, el entramado básico de la sociedad, ha sido envenenada. La mentira, el engaño, la prepotencia, la violencia, la intolerancia, únicas herramientas de los sujetos con las riendas del pais, han permeado en el ADN de la sociedad.


Quienquiera sea el desafortunado que tome las riendas del país este año, si realmente estuviera interesado en el bien común y no sólo en sus bienes personales, tendrá una titánica tarea por delante.